Solo hay un principio motriz: el deseo
Aristóteles
Tampoco estaba tan mal, bien mirado, aquella clásica y de todos sabida definición:
la psicología (del griego psykhé
y logía) es, literalmente, “el estudio o tratado del alma”. Del
alma, o sea de la última causa que
anima a los seres humanos, y por tanto al mundo en que vivimos; en eso sí estoy completamente de acuerdo con Aristóteles: esa primera y última causa que mueve a la humanidad, y a las sociedades que ella crea a lo largo de la historia, es el deseo. Y así, la psicología,
la psicología que más nos interesa, efectivamente es el estudio o la
investigación acerca del deseo humano.
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| Aristóteles |
Llegados a este punto, añadiré algunas otras “definiciones” que podrían revelar, al lector atento, el alcance de la psicología, a pesar de su humilde estatuto de
pariente pobre de las ciencias. Por ejemplo: la psicología es la más comprometida investigación al respecto de la
insatisfacción humana. O sea al respecto del “quiero y no puedo”,
o del “pudo haber sido y no fue” (zarpazo psíquico aún más doloroso,
quizá, que el anterior), o, como dijera el oriental poeta, del pájaro que
quisiera ser nube, y de la nube que quisiera ser pájaro, etc.
Ciertamente, la insatisfacción, esa impertinente carabina que en mayor o menor
medida nos acompaña a todos, es uno de los síntomas prínceps de nuestra estructural -y poco bien llevada- naturaleza deseante. Por otra parte,
también conviene saber que la psicología, más allá de sus relaciones con la psiquiatría, es disciplina vivamente interesada en la “normalidad”; o sea
interesada en las más normales y corrientes “locuras”, o comunes ofuscaciones y
desatinos en que incurre el género humano un día sí, y el otro también, tanto
en lo personal como en el ámbito social.
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| La envidia (Giusto Le Court) |
| El auriga de Delfos |
Y es una pena, pues solo por esa vía (ser humano, re-conócete a ti mismo)
es posible el cambio. Solo por ese camino podría resolverse el último
verdadero gran “misterio” de la humanidad, este es: ¿cómo es posible que
con esta mente nuestra, tan prodigiosa, tan inteligente y capaz (aparte de
“normal”), sin embargo aún no hayamos conseguido un mundo menos absurdamente
esclavizado, por lo menos la mitad de esclavizado y sufrido del que hoy
vivimos? Es que no podemos, no puede
haber cambio si no estamos dispuestos a enfrentar de todo corazón y hasta
el fondo esa pregunta, ese gran “misterio”.
Pues ya saben, eso es la psicología: aparte de darnos algunas respuestas no
desdeñables, cualquier psicología verdadera, y en el mejor sentido profunda, es
una investigación, un estudio, o un lúcido discurso cuyo objetivo es mantener
viva esta pregunta clave: ¿es factible nuestra desalienación?, o lo que
es exactamente lo mismo, ¿es verdaderamente posible la compasión humana?
Ramón García
Durán © 2015
Ah, los boleros, si bien son estilo musical ya en desuso, siempre me enseñaron
algo sobre la vida. Éste se llama “Perfidia”, y sin embargo, ¡es
bellísimo! Ahí la gran paradoja del deseo humano, a la vez imprescindible impulso
hacia la vida, y a la par, trampa sufriente al respecto de la cual conviene
estar al tanto. También es mi pequeño homenaje a Nat King Cole, excelente
cantante, y aun mejor pianista de jazz, no sé si lo sabían. Un saludo, y que lo disfruten.

